Entra la primavera y es el cumpleaños de la mujer que me trajo a este mundo, son dos buenas razones, por lo que sugieren, para que sea hoy el día en el que sale a la luz este blog.
Pensando en este primer post han rondado mi cabeza muchas ideas que he terminado por deshechar, pues no implican un comienzo y en este momento, igual que muchas cosas a nuestro alrededor, es la fase en la que me encuentro.
Me siento como una berza recién plantada, podría ser otro vegetal pero a este le tengo un cariño especial y connota un estado de estupidez en el que se hace urgente un esmerado cultivo y me encanta esta idea.
Y desde este espacio lo que pretendo cultivar es de forma moderada, la vanidad, y no me sonrojo al decirlo porque es una vanidad benévola que se alía con el deseo de crecer y la libertad de expresión.
Aquí os dejo con Krahe, que siempre me inspira
…Y todo es vanidad
Gracias a mi conducta vagamente antisocial
temo no verme nunca encaramado a un pedestal:
no alegrará mi efigie el censo de monumentos,
no vendrán las palomas a rociarme de excrementos.
Y es una pena, la verdad,
porque sería muy bonito
seguir de adorno en mi ciudad
sobre un bloque de granito.
Pues qué penita y qué dolor,
no tendré estatua, no señor.
Gracias a mi postura más bien anticlerical
no será un siglo de éstos cuando entre al Santoral:
no acudirán beatas a pedirme un milagrillo
no vendrán los ladrones a vaciarme mi cepillo.
Y es una pena, la verdad,
porque tenía cierta gana
de echarle un ojo a la deidad
mientras me doran la peana.
Pues qué penita y qué dolor
no tendré culto no señor.
Gracias a que mi musa se las da de cerebral
son pobres mis compases para expresión corporal:
no danzarán mis prosas las reinas de discoteca,
no vendrán los carrozas a hacer su gimnasia sueca.
Y es una pena, la verdad,
porque sería algo inefable
cambiar la torpe realidad
y ser o Borges o bailable.
Pues qué penita y qué dolor
no tendré el Nobel, no señor.
Gracias a mi tozuda decisión existencial
no cabe entre mis planes dar ningún salto mortal:
no gozará la honras funerales mi alma en pena,
no vendrán los gusanos a tirar de la cadena.
Y es una pena, la verdad,
porque sería algo divino
ver cómo todo es vanidad,
y yo en decúbito supino.
Pues qué penita y qué dolor
no tendré esquela, no señor.
Muchísimas gracias a @sgala y a @metsuke que han sufrido algunos momentos de mi crecimiento como bercita vanidosa.




