A una amiga le está creciendo un pensamiento “gusano”, de esos que te van devorando los sesos, haciéndose tan grande que el bicho acaba por ocupar cada rincón de tu cerebro, similar a una canción que se te incrusta y no puedes dejar de tararear hasta que no te cantan otra.
Igual que salen gusanos de la carne en putrefacción, estos pensamientos nacen de ideas o emociones pútridas, que ya han muerto y están en estado de descomposición.
Cuando somos invadidos por esta especie de parásitos, o nos lamentamos, o comenzamos una dura batalla para expulsarlos, normalmente lo uno va seguido de lo otro y las dos opciones terminan por dejar al individuo derrotado y al gusano invicto.
Esto me hace recordar el “Nopol” de “Les Luthiers” en el que uno recrimina a otro por querer matar a una polilla por el mero hecho de comerse la ropa: “-¿Qué querés que coma?¿Tallarines?
Eso es, el pensamiento-gusano se tiene que zampar al pensamiento-en-putrefacción, es su estado natural, lo mejor es dejarle comer a gusto.
En cuanto no quede resquicio de lo putrefacto el gusano desaparecerá con ello, dejando espacio a un pensamiento más fresco, a una nueva canción.
A Lady Pat




