Noche insomne porque estoy siendo más que nunca, y lo más importante, más consciente que nunca.
Ella ha tocado mejor que él. Parece que los supuestos sentimientos de éxito o fracaso de cada uno de ellos dependen de ciertas manipulaciones superfluas y no de un problema educacional realmente serio ¿Separarlos para que no surgieran comparaciones?¿Proponerle a ella que no lo hiciera tan bien para que él no quedara ensombrecido? Me niego, confío en que cada uno de ellos aprenda a jugar con la música y a expresarse con ella sin miedo a ser juzgados ni comparados, sin miedo a ser ellos mismos.
¿Se le puede decir a un niño de once años que el escenario de su actuación lamentablemente es igual que muchos que se va a encontrar en esta sociedad?¿A qué edad se aprende a perder?¿A qué edad te hacen sentir un perdedor?¿Quién dice que has perdido?¿Qué has perdido?
Me duele ver cómo el fantasma de la competitividad, de los complejos y la inseguridad se dejaba ver después de una actividad que estaba enfocada al disfrute de la música ¿Es que no hay ni un adulto sano que no contamine con sus neuras y sus frustraciones a las criaturas?
Me río de el arte establecido, las buenas maneras, la perfección y todo lo que pretende ocultar o disimular que somos humanos.

Violín colgado en la pared. P. Picasso (1912)
(Fundación Hermann y Margrit Rupf)
mp3. ”Iron Foundry” A. Mossolov (1920)

