PAZUKA

Y todo es vanidad

Comienza a hacer frío Noviembre 3, 2008

Archivado en: Mis tropelías por tierras más frías, personal — pazuka @ 8:27 pm
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Hoy quería segur relatando mi estancia en San Petersburgo, pero me encuentro muy cansada para escribir, estad atentos, que esta semana habrá más.

Sólo quería contaros que está empezando a hacer mucho frío pero elfos y orcos todavía se permiten ir a la moda otoñal.

Mientras alucino viendo cómo pueden sobrevivir con una cazadorilla de cuero y lucir minifaldas, me subo los calentadores hasta por encima de la rodilla, me calo el gorro hasta los ojos y me acomodo la bufanda kilométrica tapando mi aterrada y alucinada faz de chica del sur.

Hyvää yötä!

 

San Petersburgo (II) Noviembre 3, 2008

Archivado en: Mis tropelías por tierras más frías, personal — pazuka @ 12:25 am
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Apunté las calles que debía recorrer y las direcciones en una libreta, ya conocéis mi pánico a parecer una “turi” y pasé de utilizar un plano, caminé entre un tráfico desordenado viendo cada doscientos metros un coche parado en medio de la avenida y a su conductor inspeccionando sus entrañas.

A cada paso que daba veía un edificio que hablaba de la decadencia del esplendor, anduve perdida, calles sin señalizar, obras por todos lados, caótico, pregunté y ninguna respuesta clara, pequeñas indicaciones que quizás me aclaraban el plano que tenía dibujado en mi mente.

Momento Chiquito de la Calzada cuando tuve que cruzar un puente en obras, la acera estaba rodeada por una malla y no sabía si quedaría atrapada.

Me lanzo, no me lanzo, pasito pa’lante María, pasito pa’atrás. El conejo de Alicia sacudió mi cabeza: -¡Llego tarde!

Decidida pasé por la acera dejando a mi izquierda la malla y a la derecha el canal, cuando tuve que girar, en efecto el conejo y yo estábamos atrapados entre la malla y cinco obreros, me miraron divertidos (al conejo no le hicieron ni caso).

Les pregunté cómo salir de ahí en español, demasiada tensión como para gastar energía en balde y dos de ellos que eran viejecillos, sin parar de reírse por la situación me condujeron hacia un agujero en la malla y me jalearon para salir por él, estaban excitadísimos, casi me aplauden, no sé si porque consideraban una proeza que una muchacha atravesara un lugar así o porque habían cazado, además de al conejo y a servidora, una historia más que contar.